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MEDITACION para niños !

Técnica de meditación infantil

"Conforme vayan pasando los días en la técnica de meditación para tus hijos, minimiza las
instrucciones, permitiendo que los niños se dejen llevar por sus pensamientos y
sensaciones."

Es muy probable que los niños necesiten instrucciones o guías para iniciarse en el
proceso de meditación. Aunque lo ideal sería contar con asistencia
especializada, con instructores conocedores de la materia, bien puedes ser tú
quien instruya a tus hijos para iniciarse en la meditación, si cuentas con las
nociones necesarias.

Al final del día, con los deberes ya hechos y las tareas ya cumplidas, reúnanse en
familia, sin televisor ni estímulos externos agresivos o invasivos. Sentados,
mejor en el piso y en una pose cómoda (como indio, con las piernas cruzadas y
la espalda recta), pide a tus hijos que cierren sus ojos y respiren lenta y
profundamente. Ve impartiendo las instrucciones con voz calmada, a bajo
volumen: inspira, mantén el aire en tus pulmones, y exhala lentamente.

Los primeros días sólo realicen esta tarea de respiración, hasta convertirla en un
hábito saludable. Luego, conforme vayan aumentando la comodidad con la técnica
de respiración, comienza a incorporar nuevos conceptos en las instrucciones:
deja ir tu ira, deja ir los miedos, libera tu mente de pensamientos, o bien
ayuda a los niños a visualizar paisajes y situaciones de calma, como
"imagina un campo, con hierbas, siente la brisa en la piel, siente el sol
abrigando tu cuerpo" u otras semejantes.

Conforme vayan pasando los días en la técnica de meditación para tus hijos, minimiza las
instrucciones, permitiendo que los niños se dejen llevar por sus pensamientos y
sensaciones de paz y calma, visualizando, o simplemente concentrándose en su
respiración. Finalicen cada sesión con respiración lenta y profunda, abriendo
lentamente los ojos, y comentando la experiencia entre sí con la mente y el
corazón abiertos, haciendo que los niños se sientan cómodos con lo aprendido.

Nota final: los niños no son adultos

Si le hablas al niño sobre estrés, tensión y ansiedad, probablemente no captures su
atención. Y es que el niño es un niño, y no sufre los mismos conflictos diarios
que un adulto. Aún no comprende los conceptos de estrés, de ansiedad, sino que
siente sensaciones y emociones adversas y contrarias a la felicidad. Por ello,
procura permitir al niño el tiempo y el espacio necesarios para ir
interiorizando solamente el concepto de paz interior y de memoria y
concentración para comprender la importancia del proceso de meditación.

La Meditación Reflexiva

La meditación activa simplemente consiste en conducir a los pequeños por medio del
la reflexión. A partir de los 6 o 7 años,, un pequeños ya puede llevar a cabo
dicha meditación, la cual tiene como objetivo desarrollar la habilidad de
observarse a si mismo y madurar naturalmente por medio de una consciencia y
reflexión sus emociones.

Los pasos son los siguientes:

1. Cada vez que intentes reprender a tu pequeño por algo que a tu parecer estuvo
incorrecto, debes procurar guiarlo más con preguntas que con las palabras de
reprimenda. Sin duda, aprendemos mucho mejor cuando "nos damos cuenta” que
cuando alguien nos dice que estuvo "mal” algo que hicimos. Debemos tomar en
cuenta que los pequeños aprenden, así como nosotros, experimentando, no tienen
ninguna intención, ni "mala ni buena” para hacer las cosas. Sin embargo, se
sentirán realmente mal o culpables si les hacemos creer que esta mal que
experimenten, irán formándose con el tiempo la idea de que existe algo mal
dentro de ellos. Esto puede que no se note en el momento, pero sin duda, entre
más se reprende al niño y se le hace sentir que "estuvo mal”, más este se
sentirá inseguro, tarde o temprano se rebelará.

2. Guía con preguntas: sin duda, la mejor forma que los pequeños tienen para aprender y
valorar lo que hacen, es por medio de la reflexión guiada. Hay que tener las
ganas de querer "enseñarles” lo que es "bueno o correcto” y empezar por guiarle
con preguntas como: ¿qué crees que sintió tu amigo cuando hiciste eso? ¿Qué
sentiste cuando lo hiciste? ¿Cómo podrías haberlo solucionado? Las respuestas
que nos den pueden después ser sazonadas con nuestra opinión: "no crees que le
dolió” ¿Cómo te hubieras sentido si a ti te hubiese pasado lo mismo?

3. No programar con palabras: Es importante no forzarlo y llevar a cabo esta
conducción de una forma muy amistosa, presentarnos ante los pequeño
amigablemente y, sobre todo, no caer en en palabras que los definan como algo
en particular, así como ”eres malo” "eres injusto” "eres muy desordenado”,
etcétera. Hay que recordar que cuando les hablamos así estamos reprogramando su
mente, y lo único que hacemos con nuestra actitud es fomentar y reforzar dichas
conductas en ellos.

Estos breves pasos, aunque no lo parezca, son previos a la felicidad del próximo
adulto, porque aprender a observarnos y a considerar no sólo lo que sentimos,
sino lo que sienten los demás, es requisito indispensable para valorar mejor
las circunstancias y enriquecer nuestra consciencia, lo cual ayudará a los
pequeños a tener un manejo emocional mucho más maduro y consciente, lo cual
equivale a una vida más plena y feliz.

¿Cómo se lleva a cabo esta meditación?

No es necesario que se medite en un lugar especial. Lo mejor es, incluso, la cama
del pequeño. Si hay más niños en la habitación, mejor, ya que antes de meditar,
se les puede preguntar que les gusto y que no del día, por ejemplo, y que cosas
podrían hacer para remediarlas o mejorarlas. Esto le ayudará al pequeño a
sentir que el puede influir en su medio ambiente y le ayudara a tener una
visión mayor de las cosas. Esto se puede retroalimentar con la participación de
hermanos o primos, e incluso con la opinión del padre o tutor.

Este momento de reflexión puede hacerse incuso en la merienda, lo cual menguara el
nerviosismo del niño. Quizá sea difícil lograrlo al principio, pero si se
acostumbra al niño con el ejemplo del padre, y se le hacen preguntas o el padre
empieza a platicar algo y a pedir opinión, el niño empezará a hacerlo, y es un
buen momento para enseñarle al niño a dejar los problemas "afuera” cuando es
momento de descansar o recrearse.

Una vez que se haya realizado esta breve sesión, entonces, a la hora de dormir, se
habrá menguado gran parte de tensión y se podrá iniciar una meditación que
retroalimente la mente del pequeño.

Música

Es necesario que consigas algún tipo de música que sea muy agradable para que el
niño se empiece a acostumbrar a que cuando escucha esa música su mente se
relajara. La música puede ayudar para cuando el padre no pueda hacer la
meditación, el simplemente escuchar la música remitirá al niño al estado de
relajación que produce la meditación. La míuscia que puede servir es la música
instrumental para bebés, ya sea de Bethoveen, Mozart o la música celta.

Meditación guiada

La meditación se debe de realizar con voz suave. Se le pedirá al niño que cierre
sus ojos y que de un hondo suspiro. Luego imaginara una esferita de luz, de su
color predilecto a la altura de su lóbulo frontal (se le puede indicar
presionando suavemente entre sus ojos).

Luego, hay que decirle que imagine que esta esferita de luz se hace muy brillante y
crece, y la luz corre por sus venas y por todo su cuerpo Se le puede, a los más
pequeños, señalar un breve recorrido con un contacto suave con el dedo índice
por sus brazos, piernas y espalda, simulando el camino de las venas que debe
estar recorriendo la luz.

Luego, se le dirá que esta luz recogerá como aspiradora toda la tensión del cuerpo.

Una vez que se haya realizado esto, entonces se le dirá al pequeño que se vuelva a
concentrar en la esferita de luz, la cual ya habrá recorrido pro todo su cuerpo
y habrá recogido toda la tensión. Y luego, se le pedirá que la envíe lejos, a
un lugar del universo, donde estallara y se convertirá la esferita en puras
estrellas.

Una vez hecho esto, entonces se le dirá que se imagine envuelto en una esfera de
luz, la cual servirá como protección, se le explicara que durante la noche esa
luz brillante será su escudo.

Si durante la meditación el pequeño se queda dormido, mucho mejor. Se puede usar
la creatividad del padre para variar la meditación cada día.

Si el niño tiende a ser muy nervioso, ansioso o no se puede dormir, se debe
considerar su dieta, la cual podría ser alta en azúcares refinados, lo cual
daña y afecta severamente el sistema nervioso. También podría haber baja
cantidad de nutrientes esenciales, por lo que habría que aumentar el consumo de
cereales integrales, verduras y frutas frescas, en jugos recién hechos (no
comprados en las tiendas) o ensaladas.


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