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Sábado, 03.Diciembre.2016, 05:39
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    MEJORAMIENTO DE LA MEMORIA
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    Las técnicas para la memoria que se imparten en Control Mental pueden reducir
    nuestro uso de los directorios telefónicos e impresionar increíblemente a
    nuestros amigos. Pero si yo quiero saber un número telefónico, lo busco. Tal
    vez algunos de los graduados de Control Mental si usen estas fórmulas para
    recordar números telefónicos pero, como dije en el capítulo anterior, el deseo
    es importante para lograr que las cosas den resultado y mi deseo de recordar
    números telefónicos no es tan importante. Si tuviera que cruzar la ciudad cada
    vez que necesitara un número telefónico, mi deseo se avivaría.

    Es básicamente erróneo emplear las técnicas de Control Mental para algo que no sea
    un asunto importante, a causa de esa trilogía: deseo, creencia, expectativa.
    ¿Pero cuántos de nosotros poseemos una memoria tan eficaz como quisiéramos que
    lo fuera? Puede ser que la suya ya esté mejorando en for¬mas inesperadas si
    usted ha dominado las técnicas descritas en los dos capítulos anteriores. Su
    nueva habilidad para visualizar y revivir acontecimientos pasados mientras está
    a nivel Alfa tiene una cierta prolongación hacia Beta, de manera que es posible
    que su mente esté funcionando en formas nuevas para usted. Sin ningún esfuerzo
    especial. Aún así, hay margen para el mejoramiento.

    En las clases de Control Mental tenemos un ejercicio espe¬cial de visualización. En
    este ejercicio el conferencista escribe los números del uno al treinta en el
    pizarrón, y después los alumnos mencionan nombres de objetos (bola de nieve,
    patín, anteojos), cualquier cosa que les venga a la mente. Él escribe cada
    palabra junto a un número, da la espalda al pizarrón, y los recita en orden.
    Los alumnos mencionan cualquier pala¬bra de la lista y el conferencista da el
    número correspondiente.

    Este no es un truco de salón, sino una lección de visuali¬zación. El conferencista
    previamente ha memorizado una pala¬bra clave para cada número; de esta manera
    cada número evoca una imagen visual de su palabra clave correspondiente.
    Nosotros llamamos a estas imágenes "claves para la memoria". Cuando
    un alumno menciona una palabra, el conferencista la combina de alguna manera
    significativa o extravagante con la imagen que él ha asociado con el número de
    la palabra clave. Ejemplo: el número 10 tiene la palabra clave
    "tíos". Si el alumno ofrece la palabra "bola de nieve" la
    imagen podría ser la de una bola tirándole el sombrero de copa a mi tío.
    Formar así imágenes asociando el número, la palabra clave y la anotada en el
    pizarrón es fácil de visualizar. Los alumnos empiezan a aprenderse las claves
    para la memoria entrando a nivel mientras el conferencista las repite
    lentamente. Entonces, cuando más adelante emprenden la tarea de memorizarlas a
    nivel Beta, la labor resulta más sencilla porque las palabras les parecen
    conocidas.

    Es preciso que omita las claves para la memoria en este libro en virtud de que se
    necesitaría de un exceso de tiempo y espacio para aprenderlas Usted ya cuenta
    con una poderosa técnica para mejorar su visualización y su memoria al mismo
    tiempo: la pantalla mental.

    Cualquier cosa que usted crea que ha olvidado está siempre asociada con un
    acontecimiento. Si se trata de un nombre, el acontecimiento es el momento en el
    que lo escuchó o lo leyó. Lo único que tiene que hacer, una vez que haya
    aprendido a trabajar con su pantalla mental, es visualizar un acontecimiento
    pasado en torno de un incidente que crea que ha olvidado, y ahí estará

    Hablo de un incidente que usted cree que ha olvidado porque en realidad no lo ha olvidado
    en absoluto. Sencillamente no lo recuerda Existe una diferencia significativa.

    El mundo de la publicidad nos ofrece una ilustración fami¬liar de la diferencia entre
    memoria y recordación. Todos nos¬otros vemos los comerciales de la televisión.
    Hay una cantidad tal de ellos y son tan breves que si se nos pidiera que
    hicié¬ramos una lista de cinco o diez que hubiéramos visto en la se-mana pasada
    lograríamos recordar tres o cuatro cuando mucho.

    Uno de los medios fundamentales de los cuales se vale la publicidad para crear ventas es
    el de hacer que "recordemos" un producto inconscientemente.

    Es dudoso que alguna vez olvidemos realmente algo. Nuestro cerebro esconde imágenes de
    los acontecimientos más triviales. Mientras más vivida es la imagen y más
    importante para nosotros, la recordamos con mayor facilidad!

    Un electrodo que toque con suavidad un cerebro expuesto durante una operación
    provocará el que se recuerde un acontecimiento "olvidado" durante
    mucho tiempo con todos sus detalles, en forma hasta tal punto vivida que de
    hecho se experimentarán sonidos, olores y escenas. Esto sucede porque se está
    tocando al cerebro, no a la mente. No importa qué tan reales puedan ser las
    escenas retrospectivas que el cerebro ofrece a la conciencia del paciente, él
    sabrá (algo se lo dice) que en realidad no las está volviendo a vivir. Esta es
    la mente en funciones (la super observadora, la intérprete) y ningún electrodo
    la ha tocado jamás. La mente, a diferencia de la punta de la nariz, no existe
    en un sitio específico.

    Regresemos a la memoria. En algún sitio, a miles de kilómetros de distancia de donde
    usted está sentado, una hoja está cayendo de un árbol. Usted no recordará este
    acontecimiento porque no lo experimentó, y tampoco es importante para usted.
    No obstante, (nuestro cerebro registra un número mucho mayor de acontecimientos
    de lo que nos imaginamos.)

    Mientras está sentado leyendo este libro está atravesando por miles de experiencias de
    las cuales no está usted consciente. Está ajeno a ellas en la medida en la que
    se está concen¬trando en este momento. Hay sonidos y olores, imágenes que
    percibe por el rabillo del ojo, acaso la ligera molestia de un zapato que está
    demasiado apretado, la sensación de su silla, la temperatura de la
    habitación... parece que no hay un final. (Estamos conscientes de estas
    sensaciones, pero no nos damos cuenta de que estamos conscientes de ellas, cosa
    que parece una contradicción hasta que pensamos en el caso de una mujer que se
    encontraba bajo anestesia general.

    Durante el curso de su embarazo esta mujer había establecido una excelente relación con
    su ginecólogo. Entre los dos había amistad y confianza. Llegó el momento de su
    alumbramiento y ella recibió anestesia general, como era de rutina, y dio a
    luz un bebé sano. Más tarde, cuando su médico la visitó en su cuarto de
    hospital, ella se mostró extrañamente distante, incluso hostil hacia él. Ni
    ella ni el médico podían explicar el cambio en su actitud, y ambos estaban
    ansiosos por encontrar alguna explicación para el caso. Decidieron tratar, por
    medio de la hipnosis, de descubrir algún recuerdo oculto que pudiera explicar
    ese repentino cambio.

    Bajo hipnosis fue conducida por la regresión en el tiempo, desde su experiencia más
    reciente con su médico hasta las primeras que tuvo con él. No tuvieron que ir
    muy lejos. En un trance profundo, en lugar de saltarse el periodo en el que
    ella estaba "inconsciente" en la sala de partos, ella relató todo lo
    que el médico y las enfermeras habían dicho. Lo que ellos comentaron en la
    presencia de la paciente anestesiada fue en ocasiones clínicamente indiferente,
    otras veces fue gracioso y en otros momentos más expresaron fastidio ante el
    lento pro¬greso de su parto. Ella era un objeto, no una persona; sus
    sentimientos no se tomaron en cuenta. Después de todo estaba inconsciente, ¿no
    era así?

    Yo pongo en duda el que sea posible que en algún momento estemos inconscientes. Podemos o
    no recordar lo que experimentamos, pero siempre estamos experimentando y todas
    las experiencias dejan recuerdos firmemente impresos en el cerebro.

    ¿Significa esto que con las técnicas para la memoria que usted está a punto de aprender,
    será capaz de recordar el número de esta página dentro de diez años? Puede ser
    que usted no lo haya visto, pero ahí está; lo vio por el rabillo del ojo, por
    así decirlo. Puede ser que sí, pero probablemente no haya sido así y además es
    y quizá jamás sea importante para usted.

    ¿Pero puede recordar el nombre de aquella persona atractiva que conoció en la cena de la
    semana pasada? Cuando es¬cuchó el nombre por primera vez, el haberlo escuchado
    constituyó un suceso. Lo único que tiene que hacer es recrear el
    acontecimiento en torno del nombre en su pantalla mental, como le he explicado,
    y escuchará el nombre una vez más. Relájese, entre a nivel, cree la pantalla,
    experimente el acontecimiento. Esto se llevaría quince o veinte minutos. Pero
    contamos con otro medio, una especie de método de emergencia, que lo llevará
    instantáneamente a un nivel mental en el que la recordación de información
    resultará más sencilla.

    Este método implica el uso de un sencillo mecanismo activador que, una vez que se vuelve
    verdaderamente suyo, mejora en eficacia conforme usted lo emplea, El hacerlo
    suyo requerirá varias sesiones de meditación para incorporar cabalmente el
    procedimiento. He aquí lo fácil que resulta: sencillamente junte el dedo pulgar
    y los dos primeros dedos de cada mano y su mente se ajustará en forma
    instantánea a un nivel más profundo. Inténtelo ahora y nada sucederá; todavía
    no es un mecanismo activador. Para convertirlo en uno, entre a nivel y dígase a
    sí mismo (en silencio o en voz alta): "Siempre que una mis dedos de esta
    manera” —ahora únalos— "para un propósito serio, instantáneamente alcanzaré mi
    nivel mental para lograr cualquier cosa que yo desee".

    Haga esto diariamente a lo largo de una semana más o menos, y use siempre las mismas
    palabras. Pronto existirá una sólida asociación en su mente entre la unión de
    los tres dedos y el alcanzar instantáneamente un nivel efectivo de meditación.
    Unos días más tarde, quizás al tratar de recordar algo (sea el nombre de una
    persona) este no viene a la memoria y mien¬tras más se esfuerce por evocarlo,
    más se resistirá el nombre en acudir. Aquí la voluntad es inútil, más bien es
    un estorbo. Ahora relájese dése cuenta que aquel nombre está en su memoria y
    que usted cuenta con un medio para activar el recuerdo.

    Una maestra de niños de cuarto año en Denver, usa la pantalla mental y la Técnica de los
    Tres Dedos para enseñar ortografía. Cubre alrededor de veinte palabras a la
    semana. Para poner a los niños a prueba, en lugar de ir de una pala¬bra a otra
    y pedirles la ortografía correcta, les pide que escriban todas las palabras
    que estudiaron esa semana. Ellos re¬cuerdan las palabras y la manera de
    escribirlas... con sus tres dedos juntos, viéndolas en su pantalla mental.

    —Los más lentos —dice ella— se llevan alrededor de quince minutos con la prueba.

    Mediante el uso de la misma técnica ella les enseña a estos alumnos de cuarto grado las
    tablas de multiplicar hasta la del 12. En dos meses aprenden lo que normalmente
    requiere de todo un año escolar.



    Tira Masters, el alumno universitario y taxista que mencionamos en el capítulo
    anterior, con frecuencia recoge pasajeros que desean ir a direcciones que se
    encuentran en poblados vecinos, en los que él no ha estado desde hace mucho
    tiempo, y su recuerdo de la manera de llegar a ellos se ha vuelto vago. No son
    muchos los pasajeros apresurados que mostrarían paciencia si él empezara a
    meditar antes de partir. Pero con sus tres dedos juntos, él "vuelve a
    vivir" la última ocasión en la que fue a ese sitio. Antes de tomar el
    curso de Control Mental, las calificaciones de Tim en el Institute of
    Technology de Nueva York eran una A y todas las demás B.

    —Ahora soy un sabio... una B y todas las demás A —informa.

    Usa el Aprendizaje Acelerado cuando estudia (más acerca de esto en el próximo
    capítulo) y resuelve sus exámenes con sus tres dedos juntos.

    Existen otros usos para esta Técnica de los Tres Dedos, y usted leerá acerca de ellos
    más adelante. La usamos en varias formas que resultan poco comunes. Esto es
    algo que se ha vinculado con otras disciplinas meditativas a lo largo de muchos
    siglos. La próxima vez que usted admire una pintura o una escultura de una
    persona del Lejano Oriente (un yogui, con las piernas cruzadas en proceso de
    meditación) observe que los tres dedos de sus manos están unidos en forma
    similar.

    Categoría: Metodo Silva de control mental | Agregado por: ADMINISTRADOR (14.Agosto .2013)
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