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    APRENDER A DECIR NO
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    ¿Qué nos impulsa a decir SI?

    Diversas son las creencias que nos empujar a reaccionar con el "sí” automático: "así verán que me implico”, "todo irá bien”, "no me gustan los conflictos”, "en el fondo no me cuesta nada”, "no soy egoista, "han de saber que pueden contar conmigo para todo”, "si no lo hago yo, ¿quién lo hará?”, "me siento obligado”, "no me queda otra”, "soy imprescindible”, "me amarán ahora y siempre”,… Pero, el "sí” que surge de manera automática o que nace del miedo, puede acarrear, a corto y/o largo plazo, terribles consecuencias. Estas reacciones comportan que acabe sintiéndome víctima de los demás, injustamente no correspondido cuando lo necesito, agotado de tanto sobreesfuerzo, con síndrome de sacrificio y acabar enojado con el mundo o con ciertas personas en particular. Lamentablemente, lo más doloroso es que acabo enojado conmigo mismo, por no haber sabido parar, reflexionar, escucharme, armarme de coraje y haber dicho "No, gracias”.

    Otra de las terribles consecuencias es consumir la propia vida por agradar a los demás o por hacer cosas que no me acercan a mi propósito en la vida. Es muy distinto decir SÍ, desde mi amor y mi generosidad, desde mi consciencia y mi capacidad de decidir libremente, y otra muy distinta es decir que sí porque considero que es mi única opción para no perder el amor del otro o porque dependo del reconocimiento de los demás para saber mi valía.

    Algunas personas viven en un constante estado de miedo, del que no son plenamente conscientes. La necesidad de la aprobación de los demás, de agradarles, consume toda su energía. El miedo al abandono, el temor al despido, la sospecha de no ser tenidas en cuenta, el miedo a perder una oportunidad, el miedo a perder el control de la situación,… acaba presentando una enorme factura emocional. También acaba afectando a su salud, tanto física como psicológica: depresión, preocupación, insomnio, ansiedad, dolor, somatizaciones, etc…

    En ocasiones, expresamos con nuestros gestos, nuestro tono, un tímido NO, esperando en el fondo que la otra persona lo capte, creyendo que así no somos agresivos y evitaremos el posible conflicto. No nos atrevemos a expresar de manera clara nuestra disconformidad y aun así esperamos que el otro capte nuestro mensaje ambigüo. Esta ambigüedad nos permite desmentir este mensaje, en caso de que se produzca el conflicto. Lo que nos permite protegernos mediante una retirada estratégica.

    Hay personas que se sienten abrumadas ante las figuras de autoridad y se perciben incapaces de argumentar su NO. No saben defenderlo. Cuando estas personas se enfrentan ante el poder argumentativo del SÍ del otro, se dejan vencer, se bloquean o muestran su disconformidad de una forma ambigüa, o directamente dicen que sí al otro en una actitud sumisa o pasiva. Esta situación repetida en el tiempo supone una autoinvalidación que reduce la autoestima.

    Cuando constantemente decimos sí a los deseos de los demás, estamos dejando de lado nuestros propios sueños. Estamos decidiendo "sí” a los sueños de los demás, "no” a nuestros propios sueños. Las consecuencias de no habernos atrevido a decir "NO” a lo largo de nuestra vida conllevan un profundo malestar y amargas reflexiones: "qué habría podido ser de mi vida si me hubiera escuchado de manera consciente y honesta… y hubiera dicho NO”.


    ¿Qué motivos emocionales nos impiden decir NO?

    Principalmente el miedo, la inseguridad, la falta de autoestima, una actitud pasiva, la inmadurez emocional y la dependencia afectiva.


    ¿Qué ganaré si aprendo a decir No, cuando así lo decida de manera consciente?

    Cuando aprendo a decir "No”, puedo dejar de autoengañarme, de culpar y culparme, de justificar, fingir, complacer, renunciar y rendirme. Cuando aprendo a decir no, un no que nace de la responsabilidad conmigo mismo, consigo:

    Disponer de más tiempo para mi.

    Disponer de más tiempo para compartirlo con las personas que amo.

    Disponer de más tiempo para hacer aquellas cosas que realmente me satisfacen.

    Conservar el equilibrio y la dignidad personal.

    Lograr legitimarme y autovalidarme.

    Saber quien está realmente conmigo y quien está conmigo para conseguir cosas de mi.

    Aumentar mi seguridad y reforzar mi autoestima.

    Ser honesto conmigo mismo, al conectar con quien soy, qué necesito y decidir libremente mi respuesta.

    Tiempo para hacer aquello que es importante para mi.

    Saber decir no sin sentirme culpable.

    Tener en cuenta mis verdaderas necesidades

    Generar confianza en mis relaciones, siendo autentico al no tener una agenda oculta.


    ¿Qué conflictos pueden aparecer cuando empiezo a decir "NO”?

    Cuando aprendemos a decir que no, producimos un cambio en el sistema, en la relación, provocando frustración en la otra persona que puede reaccionar atacando con comentarios culpabilizadores, ya que no puede conseguir lo que quiere de nosotros. Comentarios del tipo: "antes eras más simpático”, "si que te has vuelto egoísta”, "vas a la tuya”, "que mandón te has vuelto”,…. Igualmente, nos podemos encontrar con todo lo contrario, a lo que fantaseamos (ej. una mala cara o enfado del otro) y recibir del otro la aceptación de nuestra decisión.

    Más allá de la respuesta que podamos encontrar, lo importante es que seamos fieles a nosotros mismos. Igualmente, esta actitud nos ayuda a reconocer la capacidad del otro para hacer lo suyo, para encontrar sus propias soluciones, para contribuir a su propia autodependencia.


    ¿Qué estoy eligiendo cuando aprendo a decir No?

    Cuando digo no, estoy decidiendo y conectando con la persona libre, ilusionada, comprometida, productiva, realizada, amada, descansada, divertida, respetada, equilibrada, serena y en paz conmigo misma que quiero ser.

    Cuando aprendo a decir NO, me estoy diciendo a mi mismo y al mundo que soy una persona que pienso por mi misma, que me conozco, que valoro mi tiempo, que aprecio mis capacidades, que respeto mis pensamientos, que confío en mi y que estoy dispuesto a abrirme a nuevas oportunidades. Qué lidero mi vida.

    ¿A qué no estás diciendo que NO en estos momentos de tu vida?

    ¿Cuál es el NO que daría equilibrio a tu vida?

    Categoría: Autoestima | Agregado por: ADMINISTRADOR (12.Febrero.2012)
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